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Bienvenido a la capital portuguesa

Lisboa, capital de Portugal, es la mayor y más importante ciudad del país. Está ubicada a en la desembocadura del río Tajo, con unas vistas privilegiadas del Océano Atlántico. No es de extrañar que sea una de las más turísticas del continente. La capital portuguesa debería ser uno de los destinos imprescindibles en tu lista de viajes, como Madrid o Barcelona en nuestro país. Con más de 3.000 años de historia, Lisboa es uno de los grandes centros culturales del continente europeo, especialmente como lugar de encuentro entre las antiguas colonias lusas. Del puerto lisboeta zarpó, por ejemplo el Vasco da Gama en 1497 en dirección a la India. Anteriormente, y tras unos orígenes un tanto confusos, habían pertenecido a los árabes; época en la que se instalaron los primeros cimientos de lo que es hoy Lisboa. Cerca Moura es una de sus herencias más llamativas, así como también es visible su influencia en el distrito más antiguo de la ciudad, la Alfama. Aunque alejada de los grandes conflictos bélicos del siglo pasado, la capital portuguesa pasó previamente por unos años muy difíciles tras el terremoto de Lisboa de 1755, que mató a más de 60.000 personas y destruyó o dañó algunos de los grandes edificios de la época. El Palacio Real de Lisboa, por ejemplo, fue completamente destruido en lo que hoy es la famosa Praça do Comércio; otros como el Convento do Carmo sufrieron daños importantes; mientras que hubo unos pocos que prácticamente no fueron afectados, como es el caso del barrio de La Alfama. Ese ha sido, sin duda, uno de los acontecimientos más importantes de la ciudad y que, siglos después, la hace especial. Por todo esto y mucho más, Lisboa es única, con un encanto especial y diferente al de muchas otras capitales. Una de esas particularidades es que, a diferencia de muchas otras, esta ciudad no tiene todo concentrado en el centro, sino que muchos de sus puntos de interés y zonas más conocidas se encuentran repartidos a lo largo de ella. Por eso mismo, y para que puedas tenerlo en cuenta a la hora de buscar tu alojamiento vacacional, te presentamos los 5 principales barrios lisboetas con lo mejor de cada uno de ellos.

  • La Baixa: la mejor opción si estás buscando apartamentos en el centro de Lisboa. Este no es sólo el barrio más céntrico, sino que también es el que concentra la mayoría de comercios de la ciudad. Reformado en el siglo XVIII, tras ser fuertemente azotado por el terremoto, destaca por sus fachadas repletas de los típicos azulejos lisboetas. La imponente Avenida de la Libertad es su principal arteria, conectando la Plaza de los Restauradores y la Plaza del Marqués de Pombal. Sin embargo, las dos más importantes son la Plaza del Comercio y la de Rossio. Sin duda, uno de los barrios con más vida de Lisboa.
  • La Alfama: es el barrio más antiguo de la ciudad. Ubicado a los pies del Castillo de San Jorge, esta zona ya estaba habitada en la época de dominio visigodo y posteriormente lo estuvo por antiguos pescadores lisboetas. Calles estrechas y un ambiente más sosegado son los principales atributos de un lugar que resistió a los terremotos de 1755 y en el que pueden visitarse edificios religiosos como la Sé de Lisboa, la Iglesia de Santo Estevao o la Iglesia de San Vicente de Fosa. Muy conocido, además, por sus restaurantes y casas de fado.
  • Chiado y Barrio Alto: en él se mezcla la Lisboa más bohemia con la más alternativa. Por eso mismo, los apartamentos en esta zona son muy interesantes para conocer una faceta diferente de la capital portuguesa. La parte de Chiado tuvo que ser reconstruida tras el incendio de 1998, la mayor desgracia desde el terremoto de siglos atrás; mientras que la de Barrio Alto destaca por sus calles repletas de graffitis y una vida nocturna muy activa. Además, esta última es una de las mejores para escuchar fados tradicionales.
  • Belém: a pesar de estar más alejado del centro, es uno de los barrios más importantes de la ciudad por albergar algunos de los principales puntos de interés del país. Por ejemplo, el Monasterio de los Jerónimos y su famosa Torre de Belém, ambos grandes símbolos de Portugal. Otro más es el Monumentos a los Descubridores, como reconocimiento a los grandes conquistadores portugueses que precisamente zarparon desde él. Imprescindible probar los famosos pasteles de Belém en la fábrica original.
  • Parque de las Naciones: creada específicamente para la Expo de 1998, que tuvo a Lisboa como sede, es una zona muy moderna y amplia. Restaurantes, bares, jardines, centros comerciales y todo diseñado para la comodidad y el disfrute de los viajeros que deciden alojarse en ella. En el Parque de las Naciones se encuentra, además, la Estación de Oriente, su principal acceso junto con el Puente Vasco da Gama, así como el gran Oceanario de Lisboa. Estos tres lugares son los más destacados de la zona junto con los Jardines del Agua.
Y recuerda que otro rasgo que define Lisboa son sus típicos tranvías amarillos. Hasta cinco de ellos se mantienen activos da aquella gran red que llegó a operar en el pasado. El número 28 es el más emblemático de la ciudad va desde el Castillo de San Jorge hasta el Barrio Alto, siendo uno de los más utilizados. En cualquier caso, más allá de esta excepción turística, te recomendamos recorrer Lisboa a pie, ya que es una ciudad muy bonita y que se hace muy cómoda sin necesidad de transporte.

Cuándo visitar a nuestra vecina lisboeta

Aunque perteneciente a otro país, el caso de Lisboa es diferente al de otras capitales europeas. La portuguesa está en nuestra misma península ibérica, a muy pocos kilómetros de nuestras fronteras, en comparación con las otras. Por eso, se trata de una ciudad muy visitada por turistas españoles, junto a los otros dos grandes destinos de Portugal, como son Oporto y el Algarve. El país vecino está cada vez más de moda entre nosotros y es visitado constantemente, sea cual sea la época del año. Es únicamente en enero cuando la demanda de alojamiento turístico cae de manera relevante; así como los precios, que bajan un 20% en los primeros meses del año. A partir de entonces, especialmente con la llegada de la primavera, Lisboa se sitúa al nivel de París, Roma, Londres o Ámsterdam como un importante destino vacacional de manera ininterrumpida. Además de sus monumentos, Lisboa es escenario de eventos a nivel mundial como el Rock in Rio, que se celebra cada dos años en la capital portuguesa. Mientras que durante el mes de junio se celebran las festividades en cada barrio típico de la ciudad, desde Madragoa hasta Mouraria o Castelo, entre otros muchos. Con especial mención para la noche de San Antonio, la del 13 de junio, día de la mayor celebración de la ciudad con mucha diferencia. Por otro lado, eventos deportivos como la Maratón de Lisboa en septiembre o los partidos de dos de los mejores equipos de Portugal juegan también su papel. En referencia a lo futbolístico nos referimos al Benfica, que disputa sus partidos en el magnífico Estadio da Luz, y el Sporting de Lisboa, club que sacó a la palestra a jugadores como Cristiano Ronaldo o Luis Figo. Junto con todo lo anterior, la cultura portuguesa no se queda atrás y tanto la música como la gastronomía no hacen más que añadir motivos para visitarla. Musicalmente, Lisboa es tierra del fado, una canción lenta acompañada de una guitarra portuguesa. Por otro lado, en gastronomía no hay nada más típico que los Pastéis de Belém, con más de 200 años años de historia. Puedes probarlos en la Antigua Casa Dos Pastéis de Belém. Antes, asegúrate de comer algún pescado de las aguas atlánticas, por ejemplo en la Marisquería Ramiro, donde puedes deleitarte con unos peixinhos da horta o cualquiera de las 365 recetas de bacalao que se dice que hay en Lisboa. Muchas razones que se unen con la comodidad de visitar la capital de un país tan próximo como Portugal; posicionándose como un destino ideal para Semana Santa y las vacaciones de verano, justo cuando los precios de los apartamentos turísticos se incrementa un 50% y llega a niveles máximos.

Apartamentos para familias

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La Torre de Belém y otros lugares que visitar

  • Torre de Belém: es uno de los monumentos más importantes de la ciudad y también del país. Fue construida en 1516 siguiendo un estilo manuelino y con el nombre de Castelo de São Vicente a par de Belém, en honor el patrón de la ciudad. Este edificio fue concebido con una intención defensiva, siendo ubicado en la desembocadura del río Tajo. Desde su terraza se obtiene una vista perfecta de Lisboa. Imperdible.
  • Monasterio de los Jerónimos: construido pocos años antes que la Torre de Belém para conmemorar el regreso de Vasco da Gama, este antiguo monasterio se encuentra prácticamente pegado a ella, siguiendo el mismo estilo manuelino. Tal es su vínculo que ambos fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En su interior se firmó el Tratado de Lisboa en 2007.
  • Castillo de San Jorge: equivale a las ruinas de un antiguo castillo anteriormente conocido como Castelo dos Mouros y emplazado en lo alto de la colina de San Jorge, de la cual recibe su nombre actual. Fue construido en el siglo V por los visigodos y ampliado posteriormente por los árabes. Al estar en pleno centro de la ciudad, desde él se obtiene una bella panorámica de Lisboa y el Tajo.
  • Convento do Carmo: parcialmente arruinada, esta antigua iglesia fue fuertemente dañada durante el terremoto que azotó Lisboa en 1755. El edificio se conservó en su estado ruinoso para conmemorar uno de los acontecimientos más importantes que han tenido lugar en la ciudad lisboeta.
  • Catedral de Lisboa: o Sé de Lisboa, es la iglesia más antigua de la ciudad. Data de 1147, cuando Alfonso Henriques mandó construirla tras la conquista de la ciudad a los árabes. Aunque su estilo original fue el románico, las sucesivas reformas que ha sufrido tras los daños ocasionados por varios terremotos hacen que su estética actual surja de la combinación de varios estilos diferentes.
  • Palacio de Queluz: aunque situado a las afueras de la ciudad, este es uno de los principales palacios de la familia real portuguesa. Su construcción, en 1747, marcó la creación de un pequeño núcleo de población que en la actualidad es la localidad de Queluz. En su diseño participaron los mejores arquitectos y decoradores de la época, por lo que es conocido como el Versalles portugués.
  • Palacio Nacional de Mafra: todavía más lejos que el anterior, pero igualmente impresionante; este antiguo palacio de estilo barroco se ubica en Mafra. En un primer momento estaba prevista la construcción de un convento, aunque finalmente la abundancia de oro hizo que se modificara el plan para construir el palacio que puede verse hoy en día.
  • Palacio Nacional de Ajuda: ubicado en la freguesia de Ajuda, al norte de Santa María de Belém; este edificio sirvió de residencia para la familia real portuguesa en el siglo XIX. Su construcción fue motivada por el derribo del Palacio de Ribeira durante el terremoto de 1755. Responde a un estilo neoclásico y en su interior alberga un importante museo.
  • Palácio de Belém: en él reside el actual presidente de la República Portuguesa. Fue construido en 1559 y usado durante varios siglos como residencia de la familia real portuguesa. Está ubicado junto a la orilla del Tajo y rodeado por el Jardim de Belém, Jardim Praça do Império y Jardim Alfonso de Albuquerque.
  • Praça do Comércio: es la plaza más importante de Portugal. Habitualmente llamada Terreiro do Paço, en este lugar estuvo asentado el Palacio Real de Lisboa hasta que fue destruido por el terremoto de 1755. Los edificios actuales están ocupados por ministerios y sus fachadas son amarillas, el color de la monarquía, tras unos años pintadas del color rosa republicano desde la revolución de 1910.
  • Rossio: otra importante plaza de Lisboa, ésta ubicada en pleno centro lisboeta. Tuvo un importante papel durante la Inquisición, cuando fue escenarios de juicios, desfiles y autos de fe. La estatua central de Pedro IV, primer emperador del Brasil Independiente, se encuentra rodeada de comercios que ocupan sus característicos edificios de estilo pombalino.
  • Estación de Oriente: es una de las más importantes de la ciudad y seguramente la más impresionante. Diseñada por el arquitecto español Santiago Calatrava, es conocida por su imponente fachada acristalada y que se ilumina durante la noche.
  • Elevador de Santa Justa: es un antiguo ascensor que conecta los barrios de Baixa Pombalina y Chiado desde la calle Santa Justa, de la que recibe su nombre. Sin embargo, es también conocido como Elevador do Carmo; ya que el otro punto que enlaza es el de la Praza do Carmo. Con 45 metros de altura y una estructura metálica, fue construido en 1900 impulsado por vapor.
  • Acueducto de las Aguas Libres: es una imponente construcción del siglo XVIII que se encargaba de suministrar agua a la ciudad lisboeta. El canal principal mide un total de 19 kilómetros, llegando a 55 si se tienen en cuenta los secundarios. La parte más popular es la de los 35 arcos sobre el valle, con una altura que ronda los 60 metros.
  • Museo Calouste Gulbenkian: cerca de seis mil piezas de arte antiguo y moderno componen la muestra de importante museo lisboeta. Su colección está dividida en dos grandes temáticos: el arte oriental y clásico por un lado; y el arte europeo por el otro. Rubens, Rembrandt y Dieric Bouts son algunos de los artistas con mayor presencia.
  • Museo Nacional del Azulejo: es uno de los más importantes del mundo en la categoría de las colecciones cerámicas. Su colección, de más de 7.000 piezas, muestra la evolución de los azulejos españoles, holandeses, ingleses, alemanes y especialmente portugueses.
  • Oceanario de Lisboa: este gran museo de biología marítima fue construido con motivo de la Expo 98, celebrada en Portugal, y es actualmente uno de los más importantes de la ciudad. De hecho, es el segundo más grande de Europa, con una extensa colección de animales marinos y una sede que recuerda a un portaaviones.
  • Parque Eduardo VII: ubicado en el centro de la ciudad, es el principal pulmón verde de Lisboa. Con 25 hectáreas es, además, el mayor de ellos y cuenta con un área utilizada como jardín botánico, la Estufa Fria.
  • Puente Vasco da Gama: es el puente más largo del continente, con una longitud total de 12,3 kilómetros. Recibió su nombre como conmemoración a los 500 años de la llegada de Vasco da Gama a la India. Es, junto al Puente 25 de Abril, uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad.
  • Santuario Nacional de Cristo Rey: a más de 113 metros sobre el nivel del Tajo, este monumento agrega otros 75 metros de altura y está presidido por un enorme Cristo Redentor que recuerda al de Río de Janeiro. Es el mejor mirador de la ciudad de Lisboa.