Apartamentos en Aínsa para tu escapada

Quédate con una casa rural o apartamento en Aínsa y disfruta por un tiempo de uno de los pueblos más encantadores del país. En las faldas del Pirineo aragonés, esta pequeña villa medieval te transportará al pasado en medio de un espacio completamente natural y salvaje. Aire puro, Aínsa, Huesca.

Qué hacer en Aínsa

Aínsa es un lugar que invita al turismo antiguo, aunque no sea ni necesario calzarse unas zapatillas de montaña. Esta pequeña villa motiva a salir del alojamiento y recorrer sus calles en un entorno único por la combinación medieval de sus infraestructuras y pirenaica de su entorno. Además el pueblo está asentado en la confluencia de los ríos Ara y Cinca, agregándole un valor añadido muy particular y que en su conjunto parece sacado de un cuento de príncipes.
Esto solo tomando el interior del pueblo, fuera de él las opciones de multiplican. Actividades de todo tipo tienen su escenario ideal en los montes que rodean la villa de Aínsa. Desde senderismo, rafting, kayak, paseos en canoa, alpinismo hasta esquí.
Existen montones de rutas de senderismo distintas para conocer todos los secretos de este lugar y sus proximidades y volver a casa con la sensación de haber exprimido el viaje hasta el último momento. Algunas de ellas transcurren por Alquezar y Parque Natural de la Sierra y los Cañones, por el Cañón de Añisclo, por el Monasterio de San Victorian, por Abizanda o por Torreciudad. Todos ellos lugares de gran particularidad y belleza. Además son varios los GR que pasan por esa zona, de modo que amplían todavía más el abanico de opciones.
Por encima de todos destaca el enclave natural y protegido del Parque Natural de Ordesa y Monte Perdido, el segundo parque nacional más antiguo del país. Sin duda la más prioritario de todas y un must en mayúsculas de nuestra visita a Aínsa.
Y si eres de los que no para quieto, aprovecha y conoce su entorno. Puedes bajar a Huesca, la capital de la provincia, visitar Boltaña o Jaca e incluso llegar hasta la estación de esquí de Candanchú. Cada uno de ellos te ofrecerá un valor distinto al anterior, pero siempre muy interesante.
Eso sí, no te vayas sin antes haber degustado la gastronomía ainsetana, muy rica por la calidad de los productos cultivados en su tierra. Marca de la casa son las sabrosas carnes de los animales criados en sus prados, ya sea vacuno o cordero. La carne de este último es especialmente suculenta, así como los caracoles del lugar o cualquier tapa elaborada con exquisita trufa. Mención aparte para los famosos guisos locales elaborados durante las Jornadas Micológicas de otoño en Aínsa.
 
 
El restaurante Callizo, el restaurante Sanchez y el restaurante Dos Rios son tres grandes opciones para probar la cocina local de Aínsa.

Alojamientos y casas rurales en Aínsa

El casco antiguo de Aínsa es parte del Patrimonio Histórico-Artístico español, una prueba más de lo exclusivo del pueblo. Podrás recorrer sus murallas, conocer su antigua fortaleza, la iglesia de Santa María e incluso el lugar en que Aínsa fue reconquistado. A las afueras, un amplio abanico de casas rurales en Aínsa te están esperando para que no te pierdas el segundo parque nacional más antiguo de España, el Parque Nacional de Ordesa y Monte perdido. Elige tu alojamiento en Aínsa y disfruta de unas vacaciones por todo lo alto.

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Dónde dormir en Aínsa

Aínsa hará que te pierdas en su encanto, no solo patrimonial, también natural. No lo dudes más, tú puedes meterte de lleno en ese enclave, encontrar alojamiento no te será difícil. Y no hay mejor manera que dejando de lado los hoteles en Aínsa, con nosotros podrás encontrar la mejor selección de precios de todas las opciones disponibles en la red. Airbnb y Booking Aínsa son solo algunos de nuestros partners. Podrás encontrar las mejores casas rurales de Aínsa y sus alrededores para perderte un tiempo en medio de los Pirineos.
La vida nocturna de Aínsa es más bien tranquila, manteniendo el encanto de día pero con una belleza especial bajo la luz de la luna. Este pequeño pueblo oscense supone un lugar ideal para el descanso y para la intimidad tanto familiar como de pareja. Eso sí, para aquellos más animados, en la Plaza Mayor está su punto de encuentro más animado en el que tomar algo y pasar un buen rato. El nombre del local en cuestión es el Abrevadero, no te será difícil encontrarlo.
Justamente por ese clima de calma y confort cualquier zona de Aínsa es una excelente opción de alojamiento. Sin embargo, el casco antiguo es la más emblemática y el entorno evoca al pasado en todo momento. Sin duda, ese es el área por el que iniciar la búsqueda. Ahora bien, también existe la posibilidad de buscar en los alrededores de este maravilloso pueblo, en una de sus casas rurales en pleno Pirineo. Los amantes de la naturaleza y aquellos más deportistas quedarán maravillados por el terreno de la zona.
 
Ya eres todo un experto sobre Aínsa, solo te queda conocerlo en persona. Sé el más rápido y quédate con la mejor oferta de todas las posibles en las principales webs dedicadas al alojamiento vacacional, como Wimdu Aínsa o HomeAway. Nosotros podemos enseñarte el mejor precio, pero no reservar por ti. 

Qué ver en Aínsa

Aínsa-Sobrarde es un pequeño municipio aragonés de la provincia de Huesca. Situado en lo alto del Pirineo aragonés, el pueblo de Aínsa fue la antigua capital del reino de Sobrarbe, de ahí su nombre, ee incorporada a Aragón en el siglo X. Una sensación indescriptible inunda al viajero cuando anda por sus calles empedradas, inundadas de flores y plantas, con un pasado tan remoto como fascinante. 
 
No es para menos, el encanto de Aínsa viene desde lejos. Desde la época medieval. Este pequeño pueblo prácticamente fronterizo con Francia no solo es bello por el enclave en el que se encuentra, sino por el ambiente de una villa que parece congelada en la Edad Media. No es de extrañar que fuese declarada como Patrimonio Histórico-Artístico.
 
El pueblo en sí está compuesto por un castillo y un recinto amurallado formado por las calles y la Iglesia de Santa María. Una antigua iglesia de estilo románico, acompañada por una enorme torre desde la que se puede divisar toda la villa y el horizonte aragonés. Ambas construidas en el XII y unidas también a un antiguo claustro levantado un siglo más tarde.
 
 El Castillo de Aínsa, por su parte,  data de todavía antes, del siglo XI, como fortificación ante la dominación musulmana. Sin embargo, cientos de años después sería reconstruido parcialmente y ampliado hasta caer en desuso y adquirir el aspecto actual.
 
Por su parte, las murallas de Aínsa se han ido ampliando con los años y ahora se conserva en su mayor parte enmascarado por las viviendas que se adosaron en su cara interior. En él podrás conocer cinco de las siete puertas que existieron tiempo atrás.
 
No muy lejos del centro, se halla otro lugar histórico: el punto en el que se libró una batalla contra los sarracenos y que acabó con la reconquista del pueblo, anteriormente en manos musulmanas. En el año 1665 se construyó un pequeño templete circular que a día de hoy es una visita obligatoria y que es conocido bajo el nombre de Cruz Cubierta.
 
 
Pero la magia de este pueblo no solo depende de la espectacularidad de sus monumentos, sino que las propias calles que lo forman son una obra de arte por sí mismas. La herencia antigua queda reflejada en ellas, especialmente las de su casco antiguo hasta llegar a la Plaza Mayor de Aínsa. Una plaza en la que se encuentra, además del castillo, el Ayuntamiento de Aínsa y principal punto de encuentro de los habitantes de la villa. 

Restaurantes en Aínsa que no puedes perderte

Además de explorar los lugares más relevantes de la región , no puedes irte a casa sin degustar aquellos aromas esenciales de la gastronomía de Aínsa. El arte culinario de l lugar está fundamentado en los alimentos que de su naturaleza brotan , dándole un gusto único. Si probarlo se encuentra dentro de tus planes , cualquiera de los antiguos restaurantes en Aínsa podrá entusiasmarte y de proporcionrte la oportunidad de entrar en contacto con una cocina ya con siglos de tradición.