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La capital del antiguo Tercer Reich al detalle

Berlín es la ciudad más importante de Alemania, capital del país y uno de los dieciséis estados federados. Además, con un importante peso tanto político como económico en el conjunto de la Unión Europea. Una condición muy meritoria, tras haber pasado por un periodo tan convulso como el de la Segunda Guerra Mundial; aunque, sin embargo, la ciudad berlinesa ya había irradiado grandeza desde mucho antes. Siglos atrás, fue la capital de extinto Reino de Prusia, lo siguió siendo durante la República de Weimar y también en la época del Tercer Reich, bajo el mando nazi de Adolf Hitler. De hecho, fue entonces cuando se escribió uno de los capítulos más conocidos de esta ciudad alemana, con el levantamiento del Muro de Berlín que terminó dividiendo la urbe en dos: la República Democrática Alemana al este y la República Federal Alemana al oeste. El muro se mantuvo en pie hasta 1989 y, a día de hoy, es uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad. Un monumento y una historia que, sin duda, tienen una peso muy elevado en el interés turístico de Berlín a nivel mundial. Muchos lugares quedaron en la ciudad como recuerdo de esa conflictiva época; como los restos del propio muro, el Checkpoint Charlie, el Monumentos a los judíos de Europa asesinados o el Ampelmännchen, el muñeco típico de los semáforos en los pasos de peatones del Berlín Este o antigua parte Soviética. La capital alemana es todo un referente cultural, artístico y social con un total de 160 museos, más de 450 galerías, 600 establecimientos de moda, más de 9.000 bares y restaurantes. Si nos referimos al alquiler vacacional, el número de apartamentos turísticos sería todavía mayor; dado que Berlín ha multiplicado su oferta en este tipo de alojamiento para permitir a viajeros de otras partes del mundo dormir en ella como si fuesen ciudadanos berlineses. Repartidos a lo largo de toda la ciudad para que cada uno pueda decidir dónde alojarse, te ayudará conocer cuáles son los mejores barrios para pasar tus días en Berlín y en cuáles se encuentran los monumentos que más te interesan.

  • Mitte-centro: los apartamentos en Berlín-Mitte son los que más ventajas pueden ofrecerte. Por si no lo sabías, el Mitte berlinés es el centro de la ciudad; el lugar donde se concentran algunos puntos de interés destacados de la ciudad como la puerta de Brandeburgo, el Reichstag, el Museuminsel o la Torre de Televisión de Berlín. Una zona que quedó ubicada en el Berlín Oriental, cuando la ciudad estaba dividida por el muro; pero que hoy tiene una imagen completamente diferente. Renovada y viva, Mitte es un espacio distinguido de Berlín, muy bien comunicada con el resto de barrios y con una amplia variedad de ocio diurno y nocturno.
  • Kreuzbeg: un barrio con un ambiente significativamente diferente. A pesar de estar unido al anterior, éste cayó en el lado de Berlín Oeste. A raíz de la separación, comenzó un incremento de población turca alrededor de Kottbusser Tor que fue seguida en los años 90 por la presencia de okupas y artistas. El resultado es este barrio alternativo, multicultural y bohemio. El Museo judío, el Museo Tecnológico y el Museo Topografía del Terror son sus atracciones más populares.
  • Friedrichshain: originado por los berlineses comunistas, este barrio combina grandes bloques con extensas avenidas y en la actualidad es el epicentro de la vida nocturna. Especialmente en la zona de Warschauer Strasse, donde puedes salir de fiesta con gente de todas las nacionalidades. El East Side Gallery es su principal reclamo, junto con el Puente de Oberbaum y el bulevar Karl Marx Allee.
  • Prenzlauer Berg: para viajes en familia, los apartamentos turísticos de esta zona son la mejor opción. Tranquilo y con una gran variedad gastronómica en Eberswalder Strasse, este barrio berlinés es ocupado generalmente por familias y con toques bohemios en sus infraestructuras, al ser ocupado inicialmente por artistas. Además de ello, las tiendas de diseño son el elemento central de este renovado barrio berlinés.
  • Wedding: con unos orígenes humildes, esta zona fue habitada desde un primer momento por la clase trabajadora. En sus calles destacan las fachadas de edificios que no han sido renovados y recuerdan a la Berlín del siglo pasado. Ésta es, además, la zona en la que se encuentran los famosos túneles subterráneos del Berliner Unterwelten, donde la historia alemana bajo tierra se mantiene viva aún a día de hoy.
  • Charlottenburg: a pesar de estar al suroeste del anterior, este barrio berlinés tiene un carácter completamente diferente. Un pasado monárquico, ejemplificado con el Palacio de Charlottenburg, y edificios antiguos de la clase alta a ambos lados de sus calles empedradas. Una de ellas, la Kurfürstendamm, es la zona comercial con más renombre de Berlín. Esa combinación hace que sea uno de los lugares dónde más se busca alojamiento en la capital alemana.
  • Schöneberg: siglos atrás fue una ciudad independiente a las afueras de Berlín. La más rica, de hecho. Construcciones altamente ornamentadas siguen con el estilo del barrio de Charlottenburg, así como el centro comercial de KaDeWe en lo referente a las compras. Sin embargo, este destaca también por el carácter progresista que desprende, habitando junto a su Nollendorfplatz el grueso de la comunidad gay berlinesa.
  • Neukölln: conocido como el “Pequeño Estambul”, en esta zona se encuentra gran parte de la comunidad turca en la actualidad. A pesar de ello, es muy frecuentada por jóvenes y turistas; especialmente de noche, cuando este gran mestizaje cultural acude en masa a los bares y clubes de música de la zona. Otro ejemplo de típico barrio obrero berlinés.
Para conocer algunos de ellos en más detalle, pásate por nuestro blog y descubre todos los detalles de los 4 mejores barrios del Berlín alternativo.

Mejor momento para viajar a la capital alemana

Como toda gran capital europea, la ciudad de Berlín es un destino turístico que no cesa se actividad en ningún momento del año. Con una propuesta cultural tan completa y variada como la berlinesa, cualquier época es buena para sumergirse en el pasado de esta histórica ciudad de Europa Central. Berlín es, de hecho, todo un símbolo dentro del propio continente europeo; a la altura de otras grandes ciudades europeas como Londres, París, Ámsterdam, o Roma, respectivas puntas de espada de los otros países europeos más inflyentes en el pasado y en el presente. Sin embargo, el frío extremo que azota la capital alemana durante los meses de invierno hace que entre noviembre y febrero tenga una temporada algo más baja que otras capitales. Precisamente por eso, en invierno el precio medio del alojamiento vacacional cae cerca del 25%; por lo que es un buen momento para encontrar apartamentos más baratos y visitar Berlín de manera más económica. Ya sea para vivir la navidad y empezar el año en una ciudad diferente o para acudir al famoso Festival Internacional de Cine de Berlín, celebrado en Potsdamer Platz cada mes de febrero para la entrega del Oso de Oro y el Oso de Plata. A partir de entonces, ya con temperaturas menos desesperanzadoras, es cuando la capital alemana empieza a atraer mayor número de visitantes, momento en el que muchos deciden pasar las vacaciones de Semana Santa en tierras alemanas. Si viajar al pasado, al foco de la alemania nazi, no es motivo suficiente; existen otros muchos motivos para acercarse a conocer la ciudad berlinesa. Por ejemplo, un concierto de la Orquesta Filarmónica de Berlín, una de las más importantes a nivel mundial y que tiene su sede en el impresionante Berliner Philarmonie. A principios de septiembre se celebra el Festival Internacional de Literatura de Berlín, otro evento que da visibilidad internacional a la capital alemana. A finales del mismo mes, en lo referente al deporte, el maratón de Berlín es una cita señalada por atletas de todas partes del mundo. Entre estos dos últimos, la famosa Oktoberfest berlinesa, que inunda las calles de la capital alemana de cerveza y tradición a partes iguales. Varios acontecimientos individuales que se suceden desde primavera hasta otoño y que refuerzan la incesante oferta cultural del año completo. Así, en marzo se produce un ligero aumento de los precios, dado el crecimiento en la demanda; que se extiende hasta finales de octubre y que puede llegar a superar el 20% respecto al coste medio.

La Puerta de Brandeburgo y otros monumentos históricos

  • Puerta de Brandeburgo: es uno de los iconos más apreciados de la capital alemana y del país. A diferencia de los arcos del triunfo, esta se construyó como la entrada al “Nuevo Berlín” en 1791. De 26 metros de alto, es de estilo neoclásico y parece inspirada en los propileos de la Acrópolis de Atenas. En su parte superior se puede apreciar una cuadriga que representa a la diosa de la paz Irene.
  • Muro de Berlín: en la actualidad son los restos del antiguo muro de seguridad que dividió la capital alemana en Berlín Oeste, de la República Federal de Alemania; y Berlín Oriental, de la República Democrática Alemana. En total, 155 kilómetros de hormigón armado para aislar la parte oeste de la ciudad del resto. Con una altura de 3 metros y medio, se mantuvo en pie desde 1961 hasta 1989.
  • East Side Gallery: la galería de arte al aire libre más grande del mundo es un tramo del derribado muro de Berlín. Más de 1,3 kilómetros con espacio para más de 100 pinturas en sus paredes. La temática de las obras versa entorno a la esperanza por un mundo mejor tras el fin de la guerra fría.
  • Checkpoint Charlie: fue el punto de unión más famoso de las dos alemanias. Está en Friedrichstraße y únicamente estaba habilitado para miembros oficiales. El punto de control original fue demolido en 1990, siendo la actual caseta una representación del antiguo.
  • Monumento a los judíos de Europa asesinados: también conocido como Monumento del Holocausto, es un monumento en recuerdo y homenaje a aquellos judíos que fallecieron durante el holocausto. Está formado por 2.711 losas de diferentes alturas y que en total ocupan más de 19.000 metros cuadrados.
  • Campo de Concentración de Sachsenhausen: situado a las afueras de la ciudad, en Oranienburg, fue testigo de la ejecución en masa de más de 30.000 prisioneros, opositores del dominio nazi. Fue construido en 1936 y uno de los más utilizados de la época. Si quieres saber más, visita nuestro blog y descubre lo mejor de este Campo de Concentración cerca de Berlín.
  • Reichstag: es un imponente edificio neorrenacentista construido en 1894, sede actual del parlamento alemán. Anteriormente lo había sido durante el II Imperio alemán y la República de Weimar. Durante la Batalla de Berlín sufrió importantes desperfectos; por lo que fue reformado primero en 1960 y, después, durante los 90 por Norman Foster.
  • Palacio de Charlottenburg: encargado por Sofía Carlota de Hannover a finales del siglo XVII, esta imponente castillo fue concebido como casa de verano para ella y su esposo, el príncipe Federico III. Inicialmente su nombre fue Lietzenburgo y, como el anterior, fue dañado durante la Segunda Guerra Mundial; siendo reconstruido de nuevo al término del conflicto bélico en 1945.
  • Palacio de Bellevue: es la residencia del presidente de Alemania desde 1994. También fue construido inicialmente como residencia de verano para la familia de rey de Prusia, su nombre responde a la bella vista que se obtiene del río Spree desde él. Data de 1786 y fue el primer edificio neoclásico del país germano.
  • Rotes Rathaus: el Ayuntamiento de Berlín recibe su nombre a partir del característico color de su fachada, hecha a base de ladrillos rojos. De estilo renacentista, fue construido en 1869 y sirvió como ayuntamiento a la Berlín del Este. En la actualidad, es sede del gobierno del estado federado de Berlín.
  • Alexanderplatz: uno de los centros neurálgicos de la ciudad. Ubicada en la Mitte berlinesa, su función inicial fue la de mercado de venta de ganado, llegando a ser conocida como Ochsenmarkt o mercado del buey. Fue fuertemente dañada durante la Batalla de Berlín y remodelada en los años 60. El Reloj Mundial, que marca las horas de todo el mundo, es su gran estandarte.
  • Potsdamer Platz: junto con la anterior, es una de las plazas más destacadas de la ciudad. También nació a partir del desarrollo comercial y cultural de la zona desde el siglo XIX y fue igualmente dañada durante el bombardeo aliado de la Segunda Guerra Mundial. Con la caída del muro fue reformada y perdió su aspecto original.
  • Bebelplatz: nombrada en honor a August Bebel, líder del partido Socialdemócrata en el siglo XIX, esta plaza pública berlinesa es especialmente conocida por haber sido escenario de la quema de libros en 1933. En ella, los nazis quemaron cerca de 20.000 libros bajo la propaganda de Joseph Goebbels.
  • Gendarmenmarkt: ubicada en el centro de la ciudad, es considerada la más bella de Berlín. La Sala de Conciertos, o Koncerthaus, está asentado sobre ella. Desde un principio, en el siglo XVII, fue cedida a la comunidad luterana y francesa para construir sus iglesias, la Catedral Alemana y la Catedral Francesa.
  • Fernsehturm: la Torre de televisión berlinesa es una de las grandes atracciones de la ciudad. Es el edificio más alto de Alemania con 368 metros, el cuarto de Europa y la decimoséptima del mundo. Fue levantada durante el mandato de la República Democrática Alemana en 1969 y constituida como símbolo de la Berlín Oriental.
  • Catedral de Berlín: construida en 1905, reemplazó una antigua catedral barroca de 1747. El edificio actual siguió el corriente neoclásico, del que destaca su enorme cúpula verde exterior; desde la cual se obtienen grandes vistas de la ciudad. En su interior, la Cripta de los Hohenzollern contiene las tumbas de esta familia imperial.
  • Catedral Alemana: justo delante de la Catedral Francesa, recibe su nombre del uso del alemán, frente al francés de su parroquia vecina. Sin embargo, su nombre oficial es Iglesia Nueva, ya que en realidad no es una catedral y a que fue reconstruida casi por completo en 1988, después de los desperfectos sufridos durante el bombardeo.
  • Iglesia Memorial Kaiser Wilhelm: “la iglesia del recuerdo” tiene su origen a finales del siglo XIX, cuando Guillermo II mandó construirla como homenaje a su abuelo. Bajo un estilo neorrománico marcado por cinco grandes torres exteriores, el edificio destruido durante el bombardeo; finalmente se decidió conservar su estado en ruinas, asegurando internamente la infraestructura de la misma.
  • Isla de los Museos: ubicada en la mitad norte de la Spreeinsel, llamada Fischerinsel, se la conoce así por la cantidad de museos que se encuentran en ella. Uno de ellos es el Museo Antiguo, el más viejo de la ciudad. Junto a él, el Museo Nuevo, la Galería Nacional Antigua, el Museo Bode, el Museo de Pérgamo y la Galería James Simon. Es Patrimonio de la Humanidad.
  • Museo del Pérgamo: inaugurado en 1930, la gran particularidad de este museo es que llegaron antes las obras que el edificio, formando éstas parte de la infraestructura del propio museo. Está compuesto por la Colección de antigüedades clásicas, el Museo del Antiguo Oriente Próximo y el Museo de Arte Islámico.
  • DDR Museum: uno de los más recientes, está ambientado en la época dominada por la República Democrática Alemana. Todas sus obras son objetos originales, susceptibles de ser manipulados para una experiencia interactiva. Fue inaugurado en 1999 y en su interior se exhiben obras y objetos de la vida cotidiana judía de los últimos 2.000 años.
  • Topografía del Terror: expuesta en el interior de la antigua sede de la GESTAPO, esta colección de textos y fotografías saca a la luz el funcionamiento de la Policía Secreta del Estado durante el mandato de Hitler. Desde interrogatorios hasta torturas a quienes se oponían al régimen nazi.
  • Berlin Unterwelten: este museo se centra en la Berlín subterránea, habilitada con búnkeres como prevención a futuros bombardeos sobre la ciudad alemana. El recorrido transcurre por uno de esos más de 3.000 búnkeres que formaban este enrevesado entramado bajo tierra.
  • Jardín Botánico de Berlín: con 43 hectáreas de superficie y más de 22.000 especies de plantas distintas, es uno de los más grandes y extensos de toda Europa.
Si no tienes suficiente tiempo para visitarlos todos tranquilamente, en nuestro blog te explicamos qué ver en Berlín en 3 días. Adaptado expresamente para viajes de corta duración.

Platos tradicionales berlineses y dónde probarlos

La gastronomía berlinesa es, en esencia, simple. Además, su condición céntrica dentro del continente europea ha provocado que históricamente Berlín haya sido una ciudad mestiza, con gran diversidad cultural. Fruto de ello, en la actualidad de cocina de la capital alemana combina platos simples con otros más refinados y elaborados importados de otras gastronomías. Un buen ejemplo de esa sencillez característica es la currywurst, la famosa salchicha alemana que puede servirse tanto cocida como asada, que fue preparada por primera vez en la calles de Berlín en manos de Herta Heuwer. Otro plato muy típico elaborado con carne es el Eisbein, un codillo de cerdo en salmuera; o el Kasseler, ambos acompañados con sauerkraut o chucrut. Las Kochklopse son unas albóndigas de carne con una patata hervida y cubiertas por una salsa hecha a base de alcaparras; mientras el Schnitzel Holstein, otra preparación típica de la zona, es una fritura de ternera empanada con huevo frito y acompañada habitualmente de pescado frito y pan blanco. A pesar de ser una cocina tan centrada en los productos cárnicos, existen recetas alternativas con el pescado como ingrediente principal, como los Rollmops o el Aal Grün; así como algunas como las Kartoffelsalat, preparadas sólo con hortalizas. En repostería, una de los más extendidas de la ciudad es el Berliner Pfannkuchen, un bollo relleno de mermelada de ciruela o fresa; junto al Apfelkuchen, o pastel de manzana, y al Käsekuchen, de queso. Y, como no, todo ello siempre acompañado de una profunda y refrescante jarra de cerveza. Sin duda, el elemento más reconocido del país germano fuera de sus fronteras. La cerveza alemana es casi una religión en todo el país, las hay en todas partes y de todas las variedades que puedas imaginar: Berliner Weisse, Bockbier, Altbier, Kölsch.... Sin ir más lejos, en el bar Hopfenreich, en el barrio de Kreuzbeg, encontrarás hasta catorce tipos distintos de cerveza de barril, además de una gran selección de cerveza embotellada. Pero antes, para una comida en condiciones y que te permita probar todos los platos anteriores, te recomendamos pasarte por el Restaurant Schlossgarten, el Hackethals, el Kurpfalz o el Restaurant Bieberbau.

Llegar a la Mitte y cómo moverse

Para ir a Berlín, primero deberás decidirte por uno de sus dos aeropuertos: por un lado tienes el Aeropuerto de Schönefeld, en proceso de ampliación y al sureste de la ciudad; y, por el otro, el Aeropuerto de Tegel, ubicado en el noroeste. Desde ambos podrás ir a Berlín-Mitte. En el primer caso, aterrizando en el de Schönefeld, la opción más rápida y económica es el Airport Express, que tarda una media hora en llegar al centro de la capital alemana y con salidas también cada 30 minutos. Hauptbahnhof, Friedichstrasse y Alexanderplatz son algunas de sus paradas principales. Sin duda, esta sería la manera más recomendable. Si llegas por el Aeropuerto de Tegel, en cambio, el autobús sí será tu mejor medio. A pesar de ser el principal, no dispone de Airport Express; por lo que la manera más económica de llegar al centro es con el autobús JetExpressBus TXL, que sale cada 20 minutos y tarda poco más de media hora en llegar a Alexanderplatz. Otras líneas urbanas como las 128, 109 y X9 también lo conectan con otros puntos de la ciudad. Una vez llegados a tu apartamento, tienes varias maneras de moverte por la capital alemana. Si te alojas en el centro, una de las ventajas es que podrás visitar muchos sitios sin necesidad de transporte público; aunque, a pesar de ello es posible que en algún momento puedas necesitarlo. El medio más utilizado en Berlín es el metro, U-Bahn, que cuenta con un total de 9 líneas a lo largo de toda la ciudad. Abierto de 04:30 h. a 00:30 h., una de las más interesantes es la línea U1, que cruza la capital alemana de este a oeste, de Uhlandstraße hasta Warschauer Straße. En cambio, la línea U2 te llevará a lugares de interés como Alexanderplatz o Potsdamer Platz, de modo que seguramente sea la más pueda ayudarte durante tu estancia en Berlín. Para visitas a lugares cercanos de la ciudad, el tren, conocido como S-Bahn, complementa bastante bien los recorridos del anterior. Este te permitirá llegar a lugares como Postdam, la Casa de la Conferencia Wansee o el propio Campo de Concentración de Sachsenhausen, con sus 15 líneas de recorrido. Junto con sus famosos U-Bhan y S-Bahn, otro medio muy usado es el Tranvía, dado que suma más de 400 estaciones conectadas por un total de 22 líneas. Y todo eso a pesar de operar únicamente en Berlín Este, tras el cierre en 1967 de las líneas que circulaban por la zona oeste. De este tipo de transporte quédate con la M1 y la M4, ya que con ellas podrás moverte desde la Mitte hasta el norte y el este de la ciudad, respectivamente. La primera termina en Schillerstraße o Rosenthal Nord, y la segunda en Falkenberg. Sin embargo, muchos de los puntos de interés berlineses se encuentran en la parte oeste, por lo que el autobús te ayudará a completar la oferta mencionada anteriormente del U-Bahn. De todas ellas, te ayudará conocer la línea número 100, que transita desde la Puerta de Brandenburgo hasta Alexanderplatz a lo largo de la Avenida Unter den Linden.